
Abrigado con varias capas de ropa permanezco en la cubierta observando cómo la luz tamizada por las nubes va revelando el descenso de los ventisqueros, a medida que el transbordador avanza por el brazo noroeste del Canal Beagle. La cobertura vegetal de lengas y ñirres peinados por el viento va desde la orilla cortada a pique sobre el canal hasta una línea definida que toma distintos ángulos y alturas. Luego la roca coloreada de líquenes y cosida por innumerables hilos de agua, se va desnudando hasta el límite de los hielos de reflejos blancos y azules. La nieve caída en los días previos, en cambio, es de un blanco cremoso y mancha la roca oscura con formas redondeadas. De repente una ventana en las nubes hace estallar los colores, para luego cerrarse agrisando el paisaje.
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